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El periodismo frente a las diversas series del sufrimiento – José Luis Fernández

La verdad y la falsedad, dos campos metafísicos, convergen cíclicamente sobre la vida de lo periodístico en los medios; ambas se combinan con transformaciones mediáticas y culturales construyendo un caldo sustancioso pero muchas veces indescifrable para los analistas.

Me cuento entre los que consideran que las publicaciones periodísticas son en buena parte productos de entretenimiento y que, salvo en particulares y segmentados temas, la mayor parte de la población no toma decisiones siguiendo totalidades o fragmentos del discurso periodístico, más allá de las diversas voluntades de hegemonía.

Debe aclararse que esa conclusión relativista no es producto de una idea o de una serie de ellas sino que, centralmente, se debe a resultados de procesos de investigación aplicada.

Lo anterior no significa desvalorizar la importancia del discurso periodístico y sus mediatizaciones para nuestra sociedad y especialmente en el campo de lo político, pero sí intentar controlar algunos excesos de énfasis. Sin ir más lejos, no me considero un gran especialista en lo periodístico, aunque he publicado, sólo o en equipo algunos artículos sobre el tema. Por lo tanto, las líneas que siguen deben tomarse como apuntes para ordenar las discusiones interminables y que parecen no encontrar rumbo desde hace décadas.

Lo cierto que sea cual sea el grado de distancia, de objetividad o de cinismo con el que se evalúe la escena periodística mediática, es inevitable la sensibilidad y la preocupación que generan ciertos tratamientos de hechos de distinto tipo que ocupan espacio en la actualidad.

Una vez producida esa ocupación del espacio mediático, con cualquiera que sea el mix de previas y nuevas mediatizaciones, de broadcasting y de netcasting, inevitablemente estalla un discurso meta sobre esos tratamientos, sus temáticas, sus supuestas consecuencias y las necesidades para mejorar la situación en el futuro.

Una conclusión general es que en esos debates, aportes y sugerencias suelen mezclarse diversas series de lo social y el resultado final es el del pastiche inoperante.

Lo que se propone aquí es diferenciar series que convergen o conviven en un supuesto caso de abuso sexual con presencia de incesto. Será un caso genérico, sin datos de realidad para evitar la pasión e indignación que generan estos temas.

Como se verá, no se pretenden ni novedad, ni precisión técnica, ni excesiva profundidad sino, solamente, separar series con algún apunte de comentario.

  • El incesto: la prohibición del incesto es considerada por la antropología uno de los deslindes claves entre la naturaleza y la cultura por la renuncia a la que obliga al animal humano cuando elige un aliado sexual o de generación de nuevo linaje: siempre debe elegir en grupos ajenos a los de su familia y ello se mantiene aún en uniones homoparentales. Lo que cambia entre una cultura y otras es la frontera del incesto, hasta quiénes alcanza la prohibición, pero siempre incluye padres y hermanos.
  • Edipo Rey: tragedia de Sófocles que reconstruye cómo Edipo, sin saberlo, mata a su padre y desposa a su madre; la tragedia es un género dramático ficcional que muestra situaciones límites de la cultura y las consecuencias de no seguir sus normas. El tratamiento ficcional del incesto es recurrente y cabe recordar entre muchos otros a filmes como Adiós hermano cruel o Barrio chino y a series reciente como Bates motel. Hay que tener en cuenta que la problemática de la identidad parental ha sido uno de los grandes motores del melodrama: ¿son hermanos? ¿es el verdadero padre? Es decir que la problemática incestuosa (como otros muchos temas de identidad y práctica sexual) se carga fácil, pero tal vez inadvertidamente, de rasgos ficcionales.
  • El complejo de Edipo: modelo freudiano para explicar ciertas neurosis que estarían originadas en las dificultades para el procesamiento individual de la prohibición del incesto. La remisión al Edipo Rey es por el carácter inconsciente de las consecuencias vinculares y el mundo distorsionado de los sueños sería un espacio especial de manifestación a ser interpretada.
  • Relaciones incestuosas: eventos de las biografías de individuos que cuestionan la prohibición del incesto, cuya consumación se considera habitualmente asociada a desgracias irreparables.
  • Abuso incestuoso: el incesto se produce en estos casos porque quien tiene mayor poder desde algún punto de vista impone su voluntad sobre el otro, sin tener en cuenta su deseo.
  • El incesto como crimen: incesto, abuso, violación y corrupción de menores son líneas criminales diferentes, de acuerdo a ley, que pueden converger como agravantes en cada caso concreto.
  • La represión del incesto abusivo: lo que corresponde determinar es si las fallas de la investigación policial y la actuación de la justicia en cada caso, tienen especiales rasgos de ineficiencia o incapacidad, o se deben a alguna causa específica de protección a los abusadores o aprehensión en el tratamiento de los temas. Por ejemplo, la discusión sobre el garantismo excede largamente la cuestión de cada tipología criminal.
  • El caso de incesto como noticia: en general aparece asociado con abuso o corrupción porque el incesto es todavía tabú de la vida privada. Es un tipo de noticia asociada al estilo sensacionalista del periodismo porque, como hemos dicho, el sensacionalismo se dedica a los casos que cuestionan antropológicamente al orden establecido, mientras que el denominado periodismo serio se dedica a los cuestionamientos sociológicos o económicos. Debe tenerse en cuenta que esta oposición, considerada en otro tiempos como muy clara, hoy está cuestionada, aunque siempre resulta necesaria para entender sus extremos y, mucho más, sus confusiones.

Por lo dicho anteriormente, estos casos, cuando ocupan un lugar en la escena mediática, corresponde que sean tratados por especialistas de cada serie; los periodistas o conductores deberían estar en condiciones de comprender las opiniones especializadas. En caso de dificultad de comprensión corresponde la repregunta, por tratarse de temas sensibles, complejos y, precisamente, especializados.

Un tema clave, que no suele ser tenido en cuenta, es que lo que es pertinente desde el psicoanálisis, un caso etnográfico o una tradición jurídica, puede ser absolutamente agresivo desde el punto de vista biográfico, religioso o afectivo. Las instituciones estatales deberían estar condiciones de comprender esa distancia conflictiva.

La indignación que suelen exhibir los periodistas, opinólogos y conductores no necesariamente representa a la indignación de las víctimas, quienes tienen derecho a expresar su dolor o sus sensaciones del modo que les resulte posible. El interaccionismo simbólico excede largamente a la identidad declarativa.

No hay que confundir al estilo de época, tan proclive al énfasis pseudo-ciudadano de los periodistas, con los diversos estilos individuales de relación con y expresión del sufrimiento. Lo que hoy queda reprimido, puede aparecer en el futuro como rasgo de origen incomprensible.

Bibliografía elemental

Eco, U. (1986). “Hacia una lógica de la cultura”. En: Tratado de semiótica general. Barcelona: Lumen. págs. 25-68.

Fernández, J. L. (1990). “Lo policial, lo televisivo y el sensacionalismo”. En: Medios, Comunicación y Cultura Nº 22. Bs. As., agosto. https://www.academia.edu/29251575/Lo_policial_lo_televisivo_y_el_sensacionalismo

Foucault, M. [1975] (2002). Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Freud, S. [1900] La interpretación de los sueños. Ver en: http://www.alejandriadigital.com/2016/01/11/la-interpretacion-de-los-suenos-de-freud-en-pdf-502-paginas-obra-de-dominio-publico-descarga-gratuita/

Guzzetti, C. (2014). Edipo: mito, tragedia, complejo. Destinos de un enigma. En: El psicoanalítico, Nro. 17. En: http://www.elpsicoanalitico.com.ar/num17/clinica-guzzetti-edipo-mito-tragedia-complejo.php

Lévi-Strauss, C. [1949] (1969). Introducción y El intercambio restrictivo. En: Lévi-Strauss, C. (1969). Las estructuras elementales del parentesco. Buenos Aires: Paidós.

White Ward, O., Campos Chacón, K (2004). El incesto: su perspectiva histórica y jurídica. En: Medicina legal. Costa Rica vol.21 n.2 Heredia Sep. 2004. http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-00152004000200005

678 vs. Intratables: parecidos y diferencias fuera de verosímil

Para buena parte de las audiencias, la referencia comparativa a programas como 678 (que ya no está pero tal vez vuelva) e Intratables genera rápidas diferenciaciones que impiden reconocer hasta el propio campo en que esas comparaciones se realizan.

Por supuesto que como ciudadanos los dos programas nos resultan diferentes y nadie es quién para cuestionar esa diferenciación y sus consecuencias, pero existe un oficio que consiste en analizar el discurso de los medios que, en estos casos, debe ser de utilidad. Esperamos que el componente de provocación genere cierta distancia que permita la innovación del género y sus estilos.

Recordamos que hemos cuestionado la idea de que ese oficio consistiría en reconocer conflictos sociales y agregarle terminología técnica y crítica. Los oficios deben consistir en construir realidades nuevas y no sólo en modificarlas superficialmente. Por eso, comenzaremos con los parecidos, para recién después proponer algunas diferencias.

Los dos programas tienen un parecido de base que es que son (como dijimos uno fue, pero tal vez retorne ‘shows periodísticos’, un género ya clásico de la televisión argentina y de muy diversos otros países.

Estos programas consisten en reunir a periodistas y especialistas/panelistas y obligarlos a opinar interactuando; el atractivo central es ver a los periodistas haciendo de especialistas y a éstos de aquéllos, opinando de acuerdo a las reglas del show: en velocidad y conclusivamente. De ninguna manera el efecto conclusivo genera efecto de finalización del tema. Es sólo un rasgo retórico y enunciativo obligatorio.

Otro parecido central es que, sí o sí, se opina sobre temas de actualidad, si aparece el pasado es para ilustrar el presente rabioso: la ‘historia’ es argumento, no descripción.

En ambos programas, los temas importantes duran lo que duren, en los otros medios, el conflicto del que se opine; no hay fin propio ni conclusión: ‘clarín’ o ‘la educación’ son temas importantes mientras el conflicto esté afuera de las respectivas emisiones.

Un aspecto común, que a veces no se tiene en cuenta en ambas descripciones, es la presencia de un conductor/coordinador, que distribuye, modera o activa la palabra de todos en las discusiones (más en la línea de Mauro Viale, que de Nesustadt o Grondona). El coordinador, aunque opine, evidencia todo el tiempo que su rol tiene que ver con el espectáculo, no con la opinión.

En cuanto a la performance de los panelistas, todos ellos opinan casi siempre sobre cada uno de los temas y, casi siempre, en estado de exaltación indignada (no confundir con el estilo individual de cada panelista, a quien habría que comparar con su ‘afuera’). Es por ello que el clima en ambos programas es crispado, y cada uno de los temas es el más importante en el momento en que se los trata.

Proveniente la experiencia de shows más humorísticos, en los dos programas se presentan informes tendenciosos sobre temas, con toques grotescos y con locutores acentuando el tono burlón y criticón.

Por último, un aspecto común a ambos programas es que aquellos de quienes se habla, figuras sociales de importancia mediática más que figuras emergentes, son por regla general maltratados, salvo en casos de evidente compromiso político o comercial. De todos modos, en general, el ‘afuera’ de los programas es un desastre.

Una vez descriptos los abundantes puntos de parecido aún sin ser exhaustivos,  se pueden ver de nueva manera las diferencias y sus consecuencias, más allá de lo político, que por supuesto tiene mucha importancia.

Tal vez la diferencia más evidente sea que el coordinador de 678 es una figura relativamente secundaria o, como mucho, equivalente a los panelistas; en Intratables, en cambio, el conductor es la estrella indiscutible, en movimiento y con gran dinámica, hace callar a cualquiera, salvo a algunos invitados no panelistas, a quienes les agradece especialmente su presencia.

La otra gran diferencia es que en 678 el adversario, por definición, está afuera del programa, en el mismo espacio que sus referentes políticos no de la escena televisiva propia, al estar afuera, se podía opinar sobre ellos con absoluta libertad.  En Intratables, muy por el contrario, el adversario siempre está adentro, por eso la exaltación es más frecuente y brutal que en 678, y si se ataca a alguien o a algo, alguien lo defenderá con virulencia.

De la combinatoria de esas diferencias (omitimos las propiamente políticas, porque esas están alcance, según su interés, de toda la población), en Intratables se produce un cierto efecto de ‘todas las voces’, mientras 678 fue uno de los pilares del efecto de encierro que todo militante k se autocritica.

Intratables es posible que le de aire al gobierno cuando lo critica duramente, pero habrá de evaluarse qué efecto genera la frecuencia de esas escenas de crítica/defensa. Otra vez se pondrá a prueba la idea acerca de si un programa convence , manipula o, simplemente, entretiene por su conflictividad retórica y enunciativa.

Políticos y mediatizaciones: detalles

Se sabe que hay dirigentes políticos y sociales que, ya hace tiempo, han decidido rendirse al supuesto poder de los medios, como ellos lo entienden. Allá ellos; es una decisión política de la que son responsables, y también terminan siendo responsables de sus resultados. La debilidad territorial y argumentativa cada tanto les pasa factura y, así como disfrutan de su momento de éxito, desaparecen cuando la corriente se vuelve contraria y el torrente mediático que contribuyen a fortalecer los ahoga, alejándolos de la consideración pública.
Por otro lado, en diversos momentos y lugares en Latinoamérica, y con insistencia en los últimos años, otros dirigentes políticos y sociales han decidido confrontar, más o menos abierta o genéricamente, con el sistema de medios o con algún sector de los mismos. Es en esos casos en que la ignorancia sobre la complejidad del espacio temporal de la mediatización y la preocupación excluyente por sus contenidos, muestran la debilidad de la posición.
Un dirigente con esa debilidad, se muestra satisfecho cuando expone claramente sus ideas, venciendo en la pantalla a la fuerza opositora del medio que tiende a oscurecer su posición, y mucho más se satisface si este efecto se produce en la discusión directa con un periodista prestigioso. En caso de que esas victorias no se obtengan, los dirigentes y sus compañeros de travesía (que se entienda, frecuentemente nosotros mismos) deciden tener medios propios, que transmitan con transparencia sus ideas y desenmascaren a sus adversarios.
Con décadas de fracasos en esos esfuerzos de combate, siempre mitigados por éxitos parciales y momentos de euforia exitosa, ninguna evidencia puede conmover todavía a los actores sociales. Si bien nadie niega la necesidad de líneas argumentativas claras, consistentes y con permanencia en el tiempo, parte de esas argumentaciones, —y otras que resultan desapercibidas—, se producen en el propio entramado de la construcción espacio temporal de los medios, en términos de los usos y abandonos de sus complejos dispositivos técnicos que los materializan.

EL TERCER MOMENTO EN EL ESTUDIO DE LAS NUEVAS MEDIATIZACIONES

Se ha advertido acerca de que estamos en el tercer momento en la investigación de lo que se denominan nuevas mediatizaciones. Esto quiere decir que ya hemos desarrollado aprendizajes y conocimientos. Por lo tanto, no es fácil dejarnos caer en constantes fundaciones, en entusiasmos y miedos descontrolados. Sabemos, además, que la lista de novedades en las nuevas mediatizaciones se van llenado de fracasos como en las mediatizaciones previas.

Presentamos aquí un punteo esquemático para describir este tercer momento:

  • No deberíamos estar asombrados por el poderío del acceso a la información basado en lo digital y en la Internet (es más, ya sabemos que no es la única red posible).
  • Tampoco por las infinitas posibilidades de interacción horizontal que ofrecen las redes sociales mediáticas (sí, también hubo que admitir la importancia de las redes sociales soportadas total o parcialmente en los intercambios cara a cara).
  • Tenemos experiencia prolongada como usuarios de diversas herramientas en red y, también, porque contamos con buenas experiencias de investigación en muchas de ellas.
  • Conocemos límites de las redes sociales, como que no todos los usuarios están interesados en interactuar y muchas prácticas que encontramos en las redes se sabe que provienen de las experiencias previas de los usuarios, más que de las propuestas de diseño y programación de los propietarios originales.
  • La provocadora pregunta sobre “qué hace el mundo con los social media” (Miller, 2016), invirtiendo la pregunta habitual, convive y cobra fuerza frente a la más mcluhiana pero también sugerente concepción de que la sociedad es moldeada por las mediatizaciones en general, y por las redes en particular: es así en los casos en que “el software toma el mando” (Manovich, 2013).
  • Transitamos un momento de redefiniciones de nuestros objetos y en el que, si bien estamos todavía lejos de entrever cómo será el cuarto momento, parece que resultará un producto de juegos de tensiones entre mediatizaciones interindividuales y mediatizaciones de alcance relativamente masivo.
  • Esas tensiones entre extremos también están anunciadas por los dos polos entre los que se mueven las investigaciones publicadas: entre las descripciones detalladas de lo individual-etnográfico y las búsquedas extensas de nuevas relaciones a través del big-data. Las propuestas de investigación que se presentan aquí tratan de generar espacios intermedios de reflexión e indagación.
  • Si bien las mediatizaciones se siguen estudiando desde perspectivas macro, conceptualizando fenómenos de alcance genéricamente social o cultural, a cada paso descubrimos nuevos ntercambios mediáticos micro, circunscriptos a una localización, un medio, o un campo conceptual conflictivo (violencia, género, política, etc.).
  • Muchos ya entendimos que es desde el punto de vista micro donde se generan novedades; pero para articular con lo macro, hacen falta intervenciones e interpretaciones médium, intermediarias entre ambos niveles. (Fernández, 2012: 29-30).
  • Es verdad que todavía desde datos micro, se sacan rápidamente conclusiones macro, pero entonces suele ocurrir que lo macro ya sabido o intuido, se impone sobre las novedades halladas en lo micro.
  • En la medida que estudiamos y conocemos más, las diferentes extensiones de los objetos estudiados y sus campos conceptuales, se muestran como relativos a esos fenómenos y tal vez se pondrá difícil el tratar de quedarse con saberes generales.
  • Otra característica de este momento, es que conviven estudios sobre mediatizaciones nuevas con mediatizaciones previas; por ejemplo y al azar, en el Nro. 9 de nuestra revista L.I.S. se suceden artículos que analizan materiales provenientes de entrevistas tradicionales, diarios en papel, algo muy novedoso como el live blogging, la pervivencia de las revistas barriales en papel, un movimiento propio de las nuevas mediatizaciones como el Yo soy 132 y así siguiendo.
  • Unos resultados propios de este tercer momento es el abandono, culposo, de la denominada primavera árabe, difícilmente reivindicable en su conjunto, las dificultades de los gurúes para alinearse políticamente frente a los nuevos movimientos de masas con base en el networking. relaciones entre medios y espacios sociales.
  • Para situar ese posible nuevo momento –y más allá de que deberá hacerse una periodización más prolija, detallada y significante– podemos hacer un primer esbozo de una periodización de las relaciones entre las nuevas mediatizaciones y su estudio, al menos desde el punto de vista de las corrientes y autores que más influido sobre nosotros.
  • Lo primero que hay que reconocer, es que la llegada de las nuevas tecnologías activó el universo de estudios sobre los medios y las mediatizaciones. Luego del gran éxito de las proposiciones de Dorffman y Mattelart en Latinoamérica y el desembarco masivo en las nuevas carreras de comunicación de las teorías de Frankfurt y la sucesión habermasiana, los estudios sobre los medios quedaron confinados a los seguidores de McLuhan, que hicieron un recorrido propio, y a ciertos semióticos como Eco, Metz, Verón.
  • En la Argentina, la producción local desde una semiótica de los medios convivió con una corriente muy fuerte de estudio liderada, entre otros, por Aníbal Ford, Jorge B. Rivera, Eduardo Romano, etc.
  • Ellos mantuvieron vivo el interés por los medios y estos últimos rápidamente se articularon con la presencia fundamental, para mantener la llama en Latinoamérica, de Jesús Martín Barbero y su fructífera, aunque discutida, diferenciación entre medios y mediaciones.
  • Las nuevas tecnologías interviniendo en la comunicación social, aunque no obligaron a incorporar, todas las problemáticas previas, trajeron los problemas de la mediatización, sus características y usos, nuevamente al centro de la escena de la discusión cultural y social.
  • La primera etapa del estudio de las nuevas mediatizaciones es aquella en que autores fundantes como Toffler, Negroponte, Verón, etc. comenzaron a anunciar la importancia de lo digital, la conectividad y las nuevas posibilidades de acceso a la información, antes depositada en los diversos modos de impresión sobre papel. En términos generales, fue el momento del anuncio de la revolución tecnológica y la concreción de una nueva etapa del capitalismo, basada definitivamente en la información y el conocimiento y una nueva posición del sujeto en la red: la del prosumidor.
  • La segunda etapa de estudios sobre las nuevas mediatizaciones es la del desarrollo de las redes sociales mediatizadas y sus poderosas consecuencias sobre la cultura. En ciertos y muchos sentidos es nuestra época. Jenkins, Castells, Piscitelli, etc. anunciaron y anuncian los resultados revolucionarios del crecimiento de las redes, de la interacción, de la movilidad. Sin dudas es nuestra época todavía, porque todo es muy reciente. Convergence Culture es del 2006, el i-Phone se presentó en el 2007, el gran salto de BlackBerry fue en el 2009 y el entusiasmo de Castells por la la primavera árabe  fue en el 2011. Todo está pasando ahora.
  • El avance en los usos extendidos de esas nuevas tecnologías, su progresiva especialización, las novedosas áreas de convergencia y, también y muy especialmente, la presentación de resultados de investigaciones empíricas que nos llegan o que vamos obteniendo, nos van situando frente a una visión más suavizada sobre el rango y la profundidad que va alcanzando la transformación en las mediatizaciones.
  • En las nuevas mediatizaciones, el networking convive con el broadcasting, están en tensión, algunas veces compiten, otras tienen vidas independientes pero en muchas ocasiones se complementan y no siempre otorgando la hegemonía a lo nuevo sobre lo viejo.
  • Si bien existe la posibilidad de publicar/emitir para todos los partícipes de las redes, sólo una minoría (aunque sea muy extensa) se convierte en emisora y la gran mayoría sigue siendo audiencia, aunque con particularidades a seguir describiendo.
  • Hay fenómenos muy novedosos en la web, como com que, sin embargo, no son fenómenos de networking sino casos de broadcasting multimedia y multigénero.
  • El estudio de las denominadas redes sociales de tipo mediático, convive con redes sociales básicamente soportadas en el cara a cara. Y esos dos tipos de redes, generan fenómenos de convergencia como los circuitos musicales alternativos, híbridos, y tal vez por ello autosostenibles.
  • Hemos reconocido por fin que vivir en plataformas incluye fenómenos de broadcasting y de networking en tensión; diferentes sistemas mediáticos en interacción en el uso, ya que no todo está en la misma plataforma y que, por fin, los mediatizadores proponen y los usuarios en buena parte disponen y rediseñan.

Como resultado de estas conclusiones entre otras, los investigadores y teóricos de las mediatizaciones ya no estamos a la vanguardia de los fenómenos sociales mediatizados, anunciando las buenas nuevas y pronosticando las nuevas épocas, sino que, otra vez, seguimos el desarrollo del devenir histórico que estudiamos, describiendo los nuevos hechos y tratando de encontrar las nuevas explicaciones, mientras ajustamos nuestras herramientas de observación, de análisis y de presentación de resultados.

En ese sentido, tal vez nuestra producción esté a la vanguardia de esa posición de retaguardia, al menos parcial, en que ubica la aplicación extensa y sucesiva de las nuevas mediatizaciones a los trabajos de investigación y reflexión sobre ellas.

 Bibliografía mínima del tercer momento

Fernández, J. L. (2016). “Interacción: un campo de desempeño múltiple en broadcasting y en networking”. En: Cingolani, G., Sznaider, B. (eds.) (2016). Nuevas mediatizaciones, nuevos públicos. Cuadernos del CIM. Rosario: UNR Editora.

Gitelman, L. (2006). Always Already New: Media, History, And The Data Of Culture. MA: MIT press.

Manovich, L.  (2013). Software Takes Command, New York: Bloomsbury Academic.

Miller, D. et alt. (2016). How the world changed social media. London: UCLPRESS. Available to download free: www.ucl.ac.uk/ucl-press

Scolari, C. A. (2013) ¿Cómo se producen las narrativas transmedia? En: Narrativas transmedia. Cuando todos los medios cuentan. Barcelona: Deusto.

Van Dijck, J. (2016, 2013). La cultura de la conectividad. Una historia crítica de las redes sociales. Buenos Aires: Siglo XXI