Políticos y mediatizaciones: detalles

Se sabe que hay dirigentes políticos y sociales que, ya hace tiempo, han decidido rendirse al supuesto poder de los medios, como ellos lo entienden. Allá ellos; es una decisión política de la que son responsables, y también terminan siendo responsables de sus resultados. La debilidad territorial y argumentativa cada tanto les pasa factura y, así como disfrutan de su momento de éxito, desaparecen cuando la corriente se vuelve contraria y el torrente mediático que contribuyen a fortalecer los ahoga, alejándolos de la consideración pública.
Por otro lado, en diversos momentos y lugares en Latinoamérica, y con insistencia en los últimos años, otros dirigentes políticos y sociales han decidido confrontar, más o menos abierta o genéricamente, con el sistema de medios o con algún sector de los mismos. Es en esos casos en que la ignorancia sobre la complejidad del espacio temporal de la mediatización y la preocupación excluyente por sus contenidos, muestran la debilidad de la posición.
Un dirigente con esa debilidad, se muestra satisfecho cuando expone claramente sus ideas, venciendo en la pantalla a la fuerza opositora del medio que tiende a oscurecer su posición, y mucho más se satisface si este efecto se produce en la discusión directa con un periodista prestigioso. En caso de que esas victorias no se obtengan, los dirigentes y sus compañeros de travesía (que se entienda, frecuentemente nosotros mismos) deciden tener medios propios, que transmitan con transparencia sus ideas y desenmascaren a sus adversarios.
Con décadas de fracasos en esos esfuerzos de combate, siempre mitigados por éxitos parciales y momentos de euforia exitosa, ninguna evidencia puede conmover todavía a los actores sociales. Si bien nadie niega la necesidad de líneas argumentativas claras, consistentes y con permanencia en el tiempo, parte de esas argumentaciones, —y otras que resultan desapercibidas—, se producen en el propio entramado de la construcción espacio temporal de los medios, en términos de los usos y abandonos de sus complejos dispositivos técnicos que los materializan.

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