Evaluación de comunicaciones políticas

Estamos en días de muchas opiniones sobre comunicación política. La actividad del gobierno argentino y de la oposición, la campaña en USA, las intervenciones de sus candidatos y sus debates y la situación española, trabada en lo político, pero ardiendo en la discusión y en lo comunicacional, etc., estimulan las evaluaciones más o menos técnicas. Por supuesto que la evaluación comunicacional es una práctica básica de todo ciudadano, pero la preocupación de CISA es que a muchos de esos ciudadanos no les interesa sólo opinar sino también intervenir, y hasta innovar, en los intercambios político-comunicacionales. En ese contexto, puede resultar útil recordar algunos principios de evaluación que eviten tres riesgos básicos cuando se evalúa: la repetición, el prejuicio y la atribución a los otros de opiniones que sólo son aceptables por un sector. Alguno de esos principios:

  • Nunca una pieza o una acción comunicacional es equivalente a una campaña.
  • Cualquier pieza o acción comunicacional puede dañar una campaña
  • Cuando analice una comunicación, debe garantizar que utiliza las mismas herramientas que aplica sobre todas comunicaciones equivalentes y que compiten entre sí.
  • Desconfíe siempre cuando un análisis da como resultado una evaluación negativa sobre una fuerza política con la que no acuerda.
  • Siempre preocúpese más por las comunicaciones propias que por las de sus adversarios, sobre ellas será más fácil actuar.
  • Salvo que aplique metodologías específicas y diferenciadas, nunca confíe en que ud. advierte lo que otros no.
  • Nunca confunda falta de interés con acuerdo o desacuerdo: diferentes sectores otorgan pesos diferentes a aspectos comunicacionales.
  • Todo lo que se publicó, lo más pautado o lo menos pautado, pueden generar memoria negativa o positiva; la memoria no está bajo el control de los emisores.
  • Siempre recuerde que sobran las explicaciones sobre las razones  comunicacionales que llevaron a algún éxito político y que el análisis de las comunicaciones perdedoras es, o superficial, o inexistente.
  • Nunca confíe para evaluar ni aún en sus sensaciones más primitivas (asco, odio, envidia, indignación, etc,); no se distribuyen equilibradamente en ninguna población.
  • Cada vez que frente a una evaluación aparecen expresiones del tipo: ‘nunca mejor dicho, lo comparto’, desconfíe del circuito que va a recorrer ese apoyo.

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