Oyentes y militantes: un breve manual de acción

Aun actividades realizadas por gran cantidad de individuos son, para otros, espacios de acción deseados. Es evidente, por ejemplo, la imposibilidad de escuchar un programa de radio en Buenos Aires, sobre temas de actualidad periodística y que incluya llamados de sus oyentes, sin que se sature de llamados que defienden la posición política del programa. En el caso de los programas que intentan  un cierto toque de neutralidad, pero que siempre están más cerca de una posición que de otra, los llamados tratan de sellar una línea editorial para evitar la posible confusión del resto de la audiencia.

A veces no se accede a ese tipo de actividades por falta de voluntad pero, muchas otras, no se lo hace porque se teme no actuar bien, no encontrar el comportamiento adecuado, hacer el ridículo o, lo peor, no encontrar la claridad necesaria para que nadie dude  de qué línea política se defiende.

Es verdad que esas actitudes se encuentran en todos los espacios de emisión, sean en broadcasting (comentarios en tv o en diarios de tirada nacional) o en networking (Facebook y twitter especialmente) en los que se privilegia mucho más la redundancia y la insistencia sobre la posición del primer artículo o posteo, que la discusión, rápidamente atacada por otros participantes cuando existe.

Pensamos que la actividad de los oyentes militantes radiofónicos es la que tiene mayores riesgos de performances fallidas porque la presencia exclusiva de la voz, su condición corporal, pone en evidencia a la propia individualidad.

Por esas razones sostenemos que, por un lado, se justifica el componente de retorización habitual en esos llamados, que nos facilita presentar este manual, pero también, por el otro lado, nos lleva a pensar que hay muchos oyentes militantes que todavía no han hecho escuchar su voz y su opinión. Este breve punteo de recomendaciones es una ayuda para ellos, sea cual sea su posición política.

  • El primer rasgo clave es que nunca debe llamar a un programa con el que tenga una clara diferencia política. En general, el objetivo de estas llamadas es construir un cierto ‘clima polémico’ pero de ningún modo una polémica, que debe estar destinada exclusivamente a los que no tienen otra cosa que hacer.
  • Sí puede insistir con sus llamadas a aquellos programas que son relativamente independientes, para garantizar que esa independencia pueda ser borrada lo más rápidamente posible.
  • ¿Se puede llamar a un programa para discutirle su línea? Sólo en casos en que resulte evidente la homogeneidad de la audiencia, la que puede borrar el ‘clima polémico’.
  • Su voz no debe ser perfecta, si no se puede sospechar que sea un profesional pago. Tampoco demasiado estropeada porque arriesga la comprensión.
  • Carraspear antes de hablar ayuda a limpiar la voz de las impurezas excesivas.
  • Es importante que utilice un tono amable pero que muestre la intención de agredir, desvalorizar, eliminar o avergonzar a algún adversario individual o fuerza política o social.
  • Una fórmula infalible es comenzar con un: ‘Me pregunto…’, con tono amable pero intencionado…
  • El ‘me pregunto’ puede estar acompañado por diversas modalizaciones. Algunas de ellas: ‘a verrr… me pregunto…’ (profesional); ‘me sorprende escuchar a… y me pregunto…’ (militante informado); ‘no entiendo mucho, pero me pregunto…’ (ciudadano que es menos tonto de lo que se lo considera); ‘digo yo… y me pregunto’ (enunciador testimonial); ‘ahora, me pregunto… (énfasis puesto en la supuesta sorpresa por lo que ha escuchado), etc.
  • Al adversario individual se lo puede mencionar de dos maneras: con confianza y llaneza (Mauricio, Mauri, Cristina, Cris, Aníbal, etc…) o con extrema distancia y tono irónico (el señor Macri, la supuesta Doctora Cristina Fernández de Kirchner…).
  • En radio, de ninguna manera es aceptada la fórmula híper agresiva habitual en otros medios: si se dice ‘el boludo de Macri, ‘la shegua’, ‘el traficante’, ‘el mafioso’, el chorro’, etc. es muy posible que sea denunciado por cualquiera en el aire, aunque el contenido del programa habilite aparentemente a esas modalidades…
  • Trate de no utilizar nunca una cantidad de fonemas que supere los 140 incluyendo los silencios entre palabras como uno de ellos.
  • En lo posible, cierre con una fórmula que reivindique el programa y su relación con él y sus protagonistas. Los clásicos: ‘gracias chicos, los escucho siempre’, ‘genial el programa de hoy’, ‘xx (el conductor) sos un genio’ o los más comprometidos ‘me encantan sus opiniones’, ‘siempre estoy de acuerdo con uds.’, ‘hacen falta muchos programas como el de uds. para que no triunfen los que no deben triunfar’, ‘muchos deberían escuchar este programa’, etc.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *