Algunas predicciones sobre el 2015 desde fuente estilística

Las ciencias sociales han dejado de pronosticar o predecir el futuro. Les han dejado esa tarea los gurúes, que actúan como bisagras entre los ciudadanos y los investigadores.
Como resultado de ese abandono, los científicos sociales se ven obligados a confirmar el presente, a criticarlo y a anunciar futuros peores.
Sin embargo, los que hacemos investigación social aplicada estamos acostumbrados a, al menos, prever el futuro.
Hay dos maneras de predecir el futuro.
Por un lado están las prácticas cuantitativas; así, se pronostica extendiendo curvas de desempeños, que viene del pasado y son proyectadas hacia el futuro, con el riesgo de que actúen variables fuera de control que alteren los escenarios pronosticados; la alternativa es hacer experimentos cuantitativos sofisticados pero acotados en sus resultados que nos permiten medir con mucha precisión algunas acciones, por ejemplo, actos de compra y unidades.
Pero hay otra manera de predecir cómo será el futuro, y es una manera que se tiende olvidar llevados por delante por la sensación de que toda la vida social cambia y que cambia en velocidad. Esa manera, que puede ser muy rigurosa y efectiva es la de la detección de la repetición.
Hay tres fuentes de la repetición. Las más estudiadas y reconocidas son las del hábito y la de la neurosis: los hábitos resultan muy difícilmente cambiables salvo por transformaciones sociales que los incluyan y la neurosis repite mientras el neurótico no devele el síntoma. La tercera, y que es aquella a la que me dedico a estudiar y a entender sus límites, es la repetición del estilo. El estilo actúa con comodidad porque a cada individuo le cuesta reconocer los detalles del propio y en la sociedad sus nativos no acumulan demasiados metadiscursos que adviertan y ordenen características.
En ese contexto, se presentan aquí algunas predicciones basadas fundamentalmente en repeticiones producidas por la vigencia de estilos mediáticos y discursivos. Algunos de estos rasgos provienen casi del fondo de nuestros tiempos y otros parecen resultado de estilos de nuestra época reciente.
El objetivo de estas predicciones no es, por lo tanto, anunciar transformaciones sino advertir sobre repeticiones que seguirán moldeando nuestras vidas, muchas veces fuera de nuestra consciencia y muchas fuera de nuestra voluntad. Tal vez la máxima utilidad a que pueda aspirarse sea a que quienes se dediquen o necesiten innovaciones en sus prácticas sociales, culturales, laborales, etc. tengan la posibilidad de advertir barreras que, de otra manera, pasaría como desapercibidas. Aquí van, sin orden ni jerarquía, con el toque de soberbia que ningún gesto de humildad podría atenuar.

  • A los programas de radio con toque político seguirán llamando militantes ‘ocultando’ sus opiniones con preguntas retóricas
  • En los programas periodísticos los conductores seguirán permitiendo que los políticos en campaña hablen al mismo tiempo
  • Para un integrante de una agrupación política no habrá nada mejor que otro integrante de su propia agrupación política
  • Los músicos seguirán elogiando a sus amigos o a los pertenecientes a su canon
  • Los géneros populares o elitistas seguirán ofreciendo novedades a sus gustadores y repeticiones a sus no gustadores
  • Los individuos mantendrán su buen o mal humor, su buena o mala onda promedio
  • La innovación seguirá produciéndose a partir de grupos de trabajo relativamente laterales respecto de sus ambientes
  • Las almas slow seguirán siendo sospechadas de falta de compromiso y pasión, de indiferencia y grisura
  • Las almas enfáticas encontrarán al menos una causa cada día para librar sus batallas definitivas e impostergables
  • A los silenciosos se les seguirá atribuyendo un valor de sentido extra cada vez que pronuncien una palabra
  • Seguiremos accediendo a estadísticas que muestran que las tic’s y las redes crecen o no, sin que quede claro el sentido de esos ascensos y caídas
  • La semiosis social seguirá sin alcanzar sus límites
  • Los políticos locales seguirán más preocupados por los medios que por el territorio
  • Los medios de sonido seguirán su derrotero de crecimiento y cambio fuera del horizonte de preocupación de la academia
  • Nadie va a tener un cambio estilístico que lo haga irreconocible
  • Cada especialista consultado sobre el tema de su especialidad en algún medio comenzará sus respuestas con un ‘no sé…’ o algo equivalente
  • Seguirá la polarización política y cada polo hará declaraciones para que el otro polo responda lo previsiblemente polarizado
  • Seguirá habiendo individuos apolíticos que dediquen todo momento libre a atacar sólo a ciertos sectores de la política

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