JUEGOS SOBRE EL PARLANTE

Una clave broadcasting: el informativo radiofónico
Que las noticias aparezcan “aisladas de su contexto” y con un ritmo de “bombardeo informativo” son las críticas más fre¬cuentes al manejo informativo que hacen los medios en su modelo broadcasting. Esa conjunción impediría al público receptor una “comprensión crítica” del contenido noticioso. Los informativos radiofónicos se adecuan a esa descripción: se trata de programas cons¬tituidos por la lectura rápida de cables de agencias noticio¬sas o de pocas líneas preparadas por los servicios informati¬vos de las emisoras. Sin embargo, escuchar con atención nos permite encontrar rasgos de complejidad y de articulación con el conjunto de los discursos sociales que faciliten, al me¬nos, matizar esas seguridades del sentido común.

Historia, música, gráfica
El informativo radiofónico es uno de los géneros fundantes de la radio tal como la conocemos y de su constitución en pieza clave del sistema broadcasting en el que un emisor genera y emite discursos para un número indeterminado de receptores considerados como audiencia. Deben presuponerse, por lo tanto, condiciones previas en las costumbres discursivas so¬ciales que permitieron su aparición y aceptación. Por otra parte implica que quien recibe una noticia de esta manera se inscribe en una tradición de escucha establecida. La perspec¬tiva histórica encuadra en esos dos niveles la producción discursiva social.
En otro plano, la lectura de las noticias difícilmente sea realizada por una sola voz. La alternancia oral introduce ar¬ticulaciones entre timbres, ritmos y hasta melodías. La consideración de la palabra no agota la materialidad signifi¬cante encontrándose grados de hibridación equivalentes, en cierta medida, a los de la canción. No debe olvidarse, ade¬más, que es común que la lectura se realice con fondo musi¬cal, especie de telón de fondo que oculta el vacío del estu¬dio y sobre el cual se recortan los juegos de voces de los locutores.
Otro rasgo habitual es que el proceso de lectura no se li¬mite a la simple sucesión (aparición de una voz = aparición de una noticia). Las distintas entradas de las voces van seg¬mentando el texto en el interior mismo de una información. El parlante tiende a convertirse en un espacio apto para juegos gráficos en el que –como en la prensa– pueden encontrarse an¬tetítulos, títulos, copetes, etc.
Encontramos así que, tanto desde el punto de vista de su desempeño histórico como del de las relaciones de la voz con otras áreas de la cultura, estos programas exigen una escucha selectiva que se adapte a los distintos “grosores” del desen¬volvimiento vocal y periodístico. En breves segundos tienden a expandirse tanto los posibles recorridos referenciales como los estilísticos.

Límites estilísticos
Precisamente desde los límites que las convenciones del gé¬nero imponen a la expansión estilística, pueden pensarse ciertas articulaciones del noticiero radiofónico con el resto de los discursos sociales: presencia o ausencia de rasgos que contribuyen, necesariamente, a la construcción de un verosí¬mil de género.
Algo que llama la atención, como ejemplo, es el poco desa¬rrollo que tiene, en nuestra actualidad radiofónica, el sen¬sacionalismo. El hecho se destaca especialmente si se lo com¬para con otros momentos del mismo medio o con lo que ocurre con la prensa y la televisión.
En realidad, el último gran éxito sensacionalista de la ra¬dio argentina no fue un producto de nuestro país. Aprove¬chando la menor rigidez de la censura uruguaya de hace aproximadamente veinte años, Ariel Delgado se ubicó, desde Radio Colonia, como un referente informativo. Pero, además de esa libertad informativa su programa se caracterizaba por un privilegio de las noticias truculentas y policiales y, funda-mentalmente, por un estilo de dicción muy diferenciado que acentuaba la presencia individual del locutor.
El informativo de la primera hora de la mañana de Radio del Plata, en la actualidad incorpora todos los rasgos que permi¬ten describir aquella especie de gráfica del parlante. Tam¬bién utiliza una jerga para titular propia de la prensa sen¬sacionalista (la noticia de la detención de un delincuente puede ir encabezada por un: ¡lo pescaron!). No obstante, se echa en falta allí la torsión dramatizante y, al menos, expo¬sitora del esfuerzo del trabajo de dicción. En la Argentina –y con el soporte de las normas del ISER– el locutor lee pro¬lijamente y dentro de un marco de contención constante: se locuta pero no se actúa.

Entre el parlante y la música
Las distintas voces que constituyen el informativo radiofónico aparecen en el mismo plano. Fluyen apretadas entre el parlante y, cuando lo hay, el fondo musical. Esto genera efectos paradojales muy interesantes.
La construcción de estos programas sólo puede sostenerse como radiofónica. Sin embargo, el componente espacial de la escena (el estudio como lugar de producción) aparece negado. La tensión producida por el ocultamiento sólo puede resol¬verse en síntoma.
Cuando alguno de los locutores es invadido por la risa –tal vez por alguna situación ocurrida en el estudio– se queda sin espacio donde procesar el conflicto. Entonces, la cadena de lectura noticiosa –única salida disponible– aparece cortada en su devenir fluido por respiraciones profundas, espacios de silencio, pérdida de la alternancia tímbrica, aceleraciones desacostumbradas, etc.
La ficción “gráfica” es importante para contener a la pro¬fundidad escénica del trabajo radiofónico, pero a pesar de todo, el género insiste en esas convenciones de superficie. Escuchar un informativo radiofónico lleva a la necesidad de sostenerse en un punto de tensión entre las conven¬ciones de un género y las dificultades de su puesta en obra: buscar información es, a la vez, hurgar en la intimidad de un proceso discursivo social.

La reintegración con lo informativo y lo radiofónico
El informativo radiofónico, por último, se relaciona es¬tructuralmente tanto con el conjunto del dispositivo informa¬tivo social como con respecto al resto de la programación del medio.
Con respecto a la información social, juega a ser una ins¬tancia de acumulación: momento de suspensión de lo analítico, que permite la enumeración de hechos que ya ocuparon el cen¬tro de la escena “de actualidad”, o de los que van a hacerlo de allí en adelante. Así como una esposa pretende reseñarle a su marido las actividades del día al fin de la jornada o el líder político dar cuenta a sus seguidores de sus actos, en estos programas la sociedad se permite la instalación de una especie de espejo para ver “qué le pasa” con un cierto tono de distancia.
Por otra parte, y en relación con el conjunto de la programación radiofónica, la composición plana del noticiero per¬mite una fácil articulación con distintos tipos de progra¬mas. Primero, porque su escena –prácticamente inexistente– no se confunde con las propias de los distintos géneros con los que puede intersectarse. Segundo, porque su formato permite una extensión prácticamente ilimitada. Dos noticias, o dos mil, caben en la cadena informativa que sólo termina cuando la planificación horaria o periodística lo exige.
Tal vez haya quedado claro en lo que se ha visto las comple¬jas composiciones discursivas que pueden encontrarse aún en textos relativamente pobres de los medios. Ello a condición de prestar oído a las filigranas de sus productos y al resba¬loso –por no estar sujeto a las restricciones exclusivas del medio en que aparecen– proceso de su producción. El broadcasting, si bien produce una relativamente baja participación de su audiencia, obliga a una actividad receptora y cognitiva compleja.

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