Apuntes sobre las relaciones entre mediatizaciones y ciudad

Las ciudades en las que vivimos son el resultado combinado de la acción y el tránsito humano en sus espacios geográficos y de las interacciones de los medios que las atraviesan, constituyen, coordinan, integran, segmentan y las comparan y diferencian de otras. No es la misma ciudad la de los libros y la de la Internet, la de la radio y la de la televisión, la del teatro y la del cine, la de la fotografía y la del fonógrafo, la de las revistas y las de los diarios.

A partir de cierta escala, es imposible para un ciudadano común conocer exhaustivamente el espacio y la actividad de su ciudad sin la presencia de los medios. Además, tenemos mucho contacto con ciudades que no conocemos y nos sentimos dentro de nuestra ciudad cuando escuchamos un programa de radio originado en ella aunque nos rodee un paisaje rural. En los medios también convivimos con la rabiosa actualidad y maceradas tradiciones.

Los espacios y los tiempos de la ciudad son, en gran parte, los espacios y los tiempos de sus medios de comunicación. Espacios y tiempos complejos, hojaldrados, enigmáticos, asfixiantes o constructores del aire cultural que se respira.

En cuanto los medios ocupan un lugar manifiesto en la lucha política cotidiana (siempre lo ocupan, pero a veces es menos evidente), las opiniones se exaltan con preocupación, rechazo y adhesión hacia eso que los medios hacen todo el tiempo: construir realidad e intervenir en ella. No son los únicos que lo hacen, pero lo realizan de una manera específica que convendría conocer antes de que broten airadas preocupaciones. Para nosotros, eso es saber sobre los medios y no solamente denunciar nuestras diferencias de opinión con ellos.

No tiene sentido hacer evidente todo el tiempo y en primer plano esas relaciones entre lo social en general y lo comunicacional en particular. Si fuera tan fácil el camino, ya estaría transitado y no se justificaría entonces estudiar un fenómeno del que se conocen sus primeros principios y sus causas últimas. No tiene caso resolver con esfuerzo de investigación lo que puediera hacerse por vías metafísicas.

Nos dedicamos a la cuestión de la ciudad porque nos permite situar todas nuestras investigaciones y reflexiones en un campo problemático entre otros posibles. Sin embargo, la propia noción de ciudad nos obliga a ser cuidadosos en tanto configuración espacial no exclusivamente territorial dado que, como vimos, los medios ponen en cuestión las fronteras territoriales urbanas, así como su existencia en la dimensión exclusiva y convencional de la actualidad.

La condición para iluminar algún aspecto de esa intrincada relación entre ciudad y medios será muchas veces el elusivo camino de la alusión como más revelador que el de la observación y descripción directa, aunque consideremos que la descripción de los fenómenos siempre deba tener un lugar preponderante en los procedimientos develadores.

 En la opinión común, y muchas veces también en la académica, los discursos de los medios se oponen a los discursos del arte: géneros y estilos —clasificaciones sociales que hace la propia sociedad— son reificados para establecer jerarquías y secesiones prejuiciosas. Esas supuestas fronteras, ni fueron siempre las mismas que ahora, ni pueden sostenerse como límites infranqueables. Los géneros y los estilos son, además de condiciones de producción de sí mismos, complejas maquinarias sociales de estructuración y conflicto social, es decir, también urbano.

La realidad urbana genera su memoria también a través de los medios y esa memoria mediática genera, a su vez, espacios y actores sociales: instituciones, barrios y artistas son inescindibles de los medios que los construyen, promueven, critican, discriminan. Si los medios insisten en agendar la actualidad, en el estudio de los medios se pueden reconstruir las agendas que desechan.

Si bien nuestra actividad se especializa en la Semiótica y a la Historia de los Medios, es necesario interactuar con todos los lenguajes y con todas las posiciones teóricas y metodológicas con las que convivimos y sin las cuales, estamos convencidos, serían diferentes nuestros intereses y nuestras prácticas. Como todas las realidades sociales, las que estudiamos exceden largamente el alcance de cualquier disciplina, por más autosuficiente que se sueñe.

(De la presentación del Nro. 1 de Letra. Imagen. Sonido. Ciudad mediatizada. 2008)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *