Presentación

Una cuestión aparentemente ingenua: ¿Es posible distinguir un texto ra­diofónico de uno no radiofónico? Es difícil imaginar a un individuo medio de nuestra so­ciedad haciéndose esa pregunta. Más difícil todavía es pensar en al­guien que por no plantearse ese cuestionamiento, para tomar un ejemplo espe­cialmente ries­goso, confunda un “texto radiofónico” con uno “telefónico”.

Desde una preocupación comunicacional superficialmente teórica, esa extendida y no cuestionada habilidad social de diferenciación podría justificarse en el ni­vel del “canal”: nadie debería confundir algo que se recibe a través del auricular del teléfono con algo que llega a través del receptor radiofónico. Pero, desde el punto de vista específico de una teoría de los discursos sociales, la si­tuación no es tan sencilla; basta ver para ello las confusiones que provoca en los analistas la utilización del teléfono en la radio, donde una combinación de ca­nales desborda hacia una crisis de la frontera entre lo público y lo privado, entre lo individual y lo social.

En este trabajo se insistirá, tal vez obsesivamente, sobre la necesaria especi­ficidad que debe guiar el análisis de conjuntos de textos que, entre otros rasgos, se caracterizan por aparecer en un medio y no en otros. No hay duda acerca de que en el radioteatro resonaba con fuerza la centenaria tradición del melodrama y de que en los informativos y programas periodísticos radiofónicos se encarnan muchos rasgos del complejo fenómeno discursivo social que suele denominarse como lo informativo. Precisamente esa extensión transpositiva obliga a establecer las similitudes pero, fundamentalmente, las diferencias en los recorridos transmediáticos. Son precisamente las diferencias las que permitir n establecer el aporte de los textos de un medio a la construcción de lo ficcional o de la opinión en la vida discursiva social.

En el caso de lo radiofónico la discriminación de sus fronteras resulta es­pecialmente delicada por la escasa bi­bliografía que en­foca esa perspectiva, pero también por la presencia hegemó­nica en sus textos de “lo verbal” y “lo musi­cal”, de ex­tendida y previa vida ex­terna al medio.

Todo esto conduce a afirmar que el inte­rés por desarrollar el reconoci­miento de los rasgos diferenciadores de los textos radiofónicos no se agota en una exclu­siva decisión teórica abs­tracta, sino que deriva de necesidades surgidas en la ex­periencia concreta de investigación: un objeto mal descripto tiende a di­solverse como tal en el momento de las conclusiones.

La voluntad de delimitar ese tipo de problemas ha llevado a postergar la atención sobre un atinado comentario de Elvira Arnoux[1] acerca de las carencias que se manifies­tan por la falta de desarrollo de una línea de inves­tigación que, sin em­bargo, en el conjunto del trabajo se anuncia repetidamente: la que debe pro­fundizar sobre los géne­ros y los estilos que constituyen para la sociedad la vida misma de los textos radiofó­nicos.

Desde ya, ese campo es y debe ser un objetivo central de análisis, pero se corría el riesgo de distraer la atención acerca de ese momento, poco transi­tado con respecto a la radio que, si no fuera por cierto cuidado epistémico, ha­bría que denominar “fenomenológico”. En este bienvenido tiempo “deconstructor” existe el peligro de que un relati­vismo desbocado y sin rigor bo­rre la posibilidad de sostener cualquier saber teórico sobre la propia vida so­cial.

La fascinación por las diferencias superficiales de cada caso observado, así como su posterior ligazón con otros fenómenos sociales –relacionados según crite­rios construidos ad hoc o a través de los beneméritos servicios pres­tados por el siempre accesible sentido común– no puede considerarse de todos modos, como un efecto teórico de esta ‚poca denominada postmoderna. En realidad, constituye sólo uno de sus sínto­mas,  y no de los más interesantes (se puede ser derrideano en la concepción de la escritura y no por ello disolver las apasionan­tes diferen­cias que pueden observarse entre los circuitos “orales” y los “escriturales”).

Se expondrán aquí los resultados de reflexiones acerca de ciertos compo­nentes que constituyen a los textos en ra­diofónicos y de algunas de las conse­cuencias necesarias de la adopción de ese punto de vista. No se trata ni más ni menos que de tratar de aprovechar una perspectiva que se con­sidera útil para avanzar en el conoci­miento de un área restringida de la produc­ción social de los discursos. Esa pers­pectiva ser  desechada cuando el desarrollo del trabajo propio o ajeno indique caminos más aptos. No es, por lo tanto, el punto final sino el de partida de nue­vas discusiones.

Este texto es, como cualquier otro, un poco tram­poso. Se presenta como una especie de “introducción” pero es, en rea­lidad, el resultado del trabajo de varios años asentado en cátedras y semina­rios de Semiótica e Historia de los Medios y Sistemas de Comuni­cación en las Facultades de Ciencias So­ciales de la UBA y de la UNLZ y en la Facultad de Be­llas Artes de la UNLP.

El primer agradecimiento, por lo tanto, es para quienes han condu­cido la mayor parte de esas actividades: Oscar Steimberg y Oscar Tra­versa, maes­tros y ami­gos. Ellos han sugerido mu­chas de las ideas que aquí aparecen.

El agradecimiento debe extenderse a los alumnos que han escu­chado y discutido es­tas proposiciones y encontrado ejemplos y que, como co­rresponde, se han esforzado especialmente en la bús­queda de contraejem­plos.

Por último, un reconocimiento especial a los compañeros de docencia e in­vestigación por la atención brindada. Entre éstos, es necesario destacar es­pecialmente, por la cantidad y calidad del tiempo y el afecto dedicados, a Ma­rita Soto, Mario Carlón y Laura Chernitsky.

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[1] Este trabajo fue presentado por el autor en una reunión organizada por el Círculo Buenos Aires para el estudio de los lenguajes contemporáneos en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, el 24 de setiembre de 1993. Elvira N. de Arnoux tuvo en esa oportunidad la consideración de aceptar leer previamente el texto y ocupar el rol de discutidora en el debate posterior a la exposición.

 

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